Trasplantar consiste en pasar tus plantas de macetas pequeñas utilizadas para comenzar el ciclo de cultivo, a otras más grandes, que les permitirán desarrollar raíces más largas, mejorar su estabilidad y absorber más agua y nutrientes. Con esto asegurarás desde el inicio cogollos más grandes y resinosos.

Trasplantar tus plantas de cannabis es una parte fundamental del ciclo de cultivo necesaria para optimizar su tamaño y permitirles alcanzar su máximo potencial con espacio, abono y sustrato suficientes.

Germinar el cannabis en una maceta pequeña te permite tener muchas plantas en desarrollo pudiendo controlar mejor el riego, porque un exceso de agua podría  limitar el crecimiento o amarillear y rizar las hojas.

Finalmente llegará el momento en el que en una maceta demasiado pequeña sus sistemas radiculares ocuparán todo el sustrato disponible y sus necesidades de agua y abono se dispararán en un entorno tan limitado. Si tus plantas tienen sus raíces oprimidas, podrás verlo a simple vista porque las macetas se verán desproporcionadas para su tamaño e incluso podrían llegar a rebosar.

Otros síntomas podrían ser un crecimiento limitado, una necesidad de riesgo demasiado frecuente, hojas rizadas o tallos rojizos.

En la etapa vegetativa de su ciclo de vida (aproximádamente un mes después de su germinación), tendrás que pasar tus plantas de los contenedores iniciales a otros más grandes para que puedan continuar desarrollándose.

Sin embargo, los trasplantes podrían no acabar aquí. Tiene sentido ir trasplantando tu cultivo a contenedores cada vez más grandes a medida que pasa el tiempo, para garantizar que la maceta no sea demasiado pequeña y limite el crecimiento. Y una demasiado grande conllevaría el riesgo de mohos en las raíces.

Por lo tanto, puedes seguir trasplantando tu cultivo a lo largo de toda la etapa de crecimiento vegetativo para asegurarte de que se mantenga el equilibrio. Si estás cultivando con luces de gran potencia o tus plantas están expuestas con frecuencia a la luz solar, esto podría ser necesario a menudo, porque el crecimiento tendrá lugar a un ritmo mucho mayor.

Para un cultivador primerizo, recomendamos un solo trasplante desde una maceta de 1 litro a otra de 10 litros y dejarla ahí hasta el final. Si se desea, hacer otro trasplante cuando está por comenzar la floración, a una definitiva de 20 litros.

Las plantas sativa suelen tener tendencia genética a crecer más y más altas que las cepas índica, y probablemente necesiten un tamaño de maceta superior con el tiempo.

El espacio disponible también es un factor condicionante para el cultivador, del cual dependerá el tamaño de la maceta final.

Evita regar las plantas que vas a trasplantar el día anterior, dado que una tierra demasiado húmeda tiende a desarmarse más fácilmente.

Antes de sacar la planta , llena la nueva maceta hasta la mitad con sustrato o el medio de cultivo que hayas escogido, dejando espacio suficiente para garantizar que tus plantas y sus raíces, junto con la tierra a la que están unidas, quepan dentro sin problemas. Compacta el sustrato ligeramente.

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Luego agarra tu planta por la base del tallo, dale la vuelta a la maceta con cuidado y con movimientos controlados. Tu planta y su sistema radicular deberían deslizarse suavemente del interior de su antiguo hogar.

Si has conseguido acertar con los plazos, el sistema radicular debería sostener todo el sustrato con la misma forma de la maceta vieja. Coloca esta estructura en la nueva y llena el espacio libre con sustrato fresco.