Nutrición del cannabis sin abuso de fertilizantes

Usualmente se cree que mediante el uso de fertilizantes podemos obtener mejor calidad y cantidad, pero la realidad es que si uno va tras la cantidad de producción final, la calidad quedará rezagada. Es más, cuando hay un abuso de fertilizantes no sólo se pierde calidad, sino que la cantidad tampoco es mayor si se tiene en cuenta el costo/beneficio. Sobrefertilizar es equivalente a perder plata y tiempo.

Podemos encontrar fertilizantes en diversas concentraciones y diferentes tipos -naturales, como la harina de pescado, y de síntesis química-.

Es irreal lo que prometen en las etiquetas sobre resultados monstruosos con solo un par de aplicaciones. Es verdad que los fertilizantes contienen nutrientes. Lo falso es que si la planta está en mal estado, los resultados mejorarán mágicamente sólo por aplicar ese fertilizante.

Hay que tener en cuenta además que éstos actúan también con el sustrato en el que están las plantas y, por lo general, estos suelos no son inertes y tienen nutrientes. Los nutrientes que fueron agregados y que no fueron absorbidos por las plantas se acumulan en el medio de cultivo y pueden interferir en la absorción correcta de otros nutrientes.

Carencia de nitrógeno marihuanalatina.com

Los fertilizantes, independientemente de su marca y origen, van a tener su composición básicamente los mismos componentes. Las plantas necesitan macro y micronutrientes. Como macronutrientes tenemos el nitrógeno (N), fósforo (P) y potasio (K) principalmente junto con el calcio (Cal), magnesio (Mg) y azufre (S); y como micronutrientes encontramos el hierro (Fe), zinc (Zn), manganeso (Mn), boro (B), cobre (Cu), molibdeno (Mo) y cloro (Cl) entre otros.

Los fertilizantes de síntesis química están basados en las concentraciones y composiciones que suelen darse naturalmente en el suelo donde las plantas prosperan con mayor facilidad y, en muchos casos, ya se encuentran en una forma asimilable para la planta.

En cuanto a las opciones orgánicas, los abonos más simples -y a la vez más fundamentales en todo cultivo- son el humus de lombriz, las harinas de hueso, de pescado y de sangre. También los guanos que pueden ser de aves, de conejos, de murciélago, o bosta de grandes y pequeños animales (previamente compostada o lombricompostada). Todos estos fertilizantes son abonos simples que se pueden conseguir en cualquier lado. La mayoría de ellos nos son complementarios, muchas veces si usamos uno no debemos usar el otro. Solo el humus de lombriz es un producto noble que sí es combinable con la mayoría de las otras variantes.

Es fundamental al momento de combinar abonos orgánicos tener en claro cuál es el aporte de nutrientes de cada uno para no repetir ni sobrefertilizar con nitrógeno, fósforo o potasio. No importa el origen del fertilizante, el nitrógeno va ser nitrógeno en todos ellos.

Los abonos orgánicos más comunes se suelen incorporar directamente en el sustrato.

En suelo: remover los primeros 15 o 20 cm para incorporar humus y/o compost de guanos, calculando aproximadamente entre 25 y 50 litros por metro cuadrado de superficie.

Una excelente alternativa es el Nutriente Grow&Bloom All-in One. Su práctica presentación en piedras blandas nos permite distribuirlas en la maceta y olvidarnos de agregar fertilizantes durante todo el ciclo.

Sus nanocápsulas aportan los 13 elementos que requieren las plantas durante su ciclo completo de crecimiento y floración. Estos elementos constituyen las enzimas y coenzimas que aceleran las reacciones metabólicas para el crecimiento de raíces, tallo y follaje.

Además, su formulación promueve la floración intensa y la formación de frutos aromáticos y de excelente sabor, así como la producción de aceites esenciales. Puedes encontrarlo en nuestra sección accesorios.

Nutriente Frow and Bloom

Planta con carencia de potasio

Carencia de potasio marihuanalatina.com

En macetas: no hay que excederse del 20% de abono respecto al total del contenedor. Si se tiene una maceta de 10 litros, un máximo de 2 litros de abono.

Harinas y guanos: dos cucharadas soperas cada 10 litros de sustrato.

Aplicación de guanos y humus:

Se puede hacer en forma de té, disolviendo un puñado de humus o de algún compost de guanos, en un balde con agua y regando luego. En mayor proporción, colocar en un tanque de 200 litros una bolsa arpillera con 40 litros de humus o compost del común (si son compost de guanos utilizar la mitad). Dejar reposar entre 24 y 48 horas. Se puede utilizar puro o diluído en agua de riego en una proporción de una parte de fertilizante y cuatro de agua.

Aplicación de harinas:

Su principal cualidad es la liberación lenta de los nutrientes, lo que hace que perduren en el tiempo. Tener en cuenta que son acumulativas. Evitar repetir su aplicación muy seguido. En forma de té puede provocar una sobrefertilización.

Después de trasplante:

Si trasplantamos de una mace a otra del triple del tamaño porque está por comenzar la floración y al cabo de una semana aparecen alguna hojas amarillas, no debemos interpretar que es que faltan nutrientes. Seguramente eran carencias que traía de la maceta anterior y esas hojas simplemente las esté descartando porque ya son viejas, pero se podrá apreciar un crecimiento de nuevas yemas en las ramas.

Nutrientes y floración:

Para la calidad del producto final es preferible tener una planta con carencias que una sobrefertilizada. Si estamos en el inicio de la floración y aparecen signos de carencias, el abono puede ser abundante. No deberá ser así si estamos en la mitad o final de la floración, cuando lo que queremos es que termine esta etapa sin sobrefertilización, sino más bien con uns aspecto verde claro, con abundantes hojas amarillas, pero los cogollos ya bien formados.